6 Apr 2015

Frío

He subido todo lo alto que he podido para tener frío en un lugar donde nunca es un verdadero invierno.
El frío es el juguete que te distrae. Es un actor egoísta que exige tu devota estupidez. Te deslumbra a oscuras y te da a elegir: es él, el frío, o todo lo demás.
Yo me quedo con él; elijo idiotizarme para dejar de arder.
Todo lo demás es tratar de hacer razonable lo irracional; permitir que el instinto de supervivencia se aferre a excusas autocomplacientes. El instinto obliga a ser creativo, a encontrar puertas dónde no recuerdas que hubiera alguna. Miente.
Porque cuando el instinto es incapaz de hacer que controles tus propias manos, cuando no logra hacerte olvidar que tus orejas duelen como cualquier otra parte del cuerpo y el lagrimal izquierdo decide que es momento de segregaciones incontenibles; el frío gana y todo lo demás pierde.
El frío ciega, embota, mata sin dolor pero con crueldad: La crueldad de tomarse su tiempo. Una crueldad dulce, llena de alivio; el alivio de ignorar lo que el instinto cree poder salvar.


21 Mar 2015

Crueles, necios y cajas con gatos.

Hay quienes no dejan ir. Quienes se niegan a ser perdidos. Se retuercen para salir de los espacios ridículos donde se guarda todo lo que ya no cabe.
Ellos, los que luchan, invaden las memorias que no son suyas; inyectan vida a cosas rotas; y asfixian entre sus manos los mausoleos por vaciar, creyendo que si lo sujetan con fuerza, sigue existiendo... abusones.
Hay muebles que se niegan a ser carcomidos y necios, necios que no saben tirar los trastos viejos.
El necio es necio por miedo, la crueldad no es suya, es de quien les miente, de quien les permite creer que está mal dejar de tener; el necio es necio por miedo a la culpa y el cruel se aferra.
Necios cobardes, sin valor para obrar; necios rencorosos, incapaces de curarse; necios egoístas incapaces de serlo. Necios.
Al final, el necio, juega solo, consume pornografía, pasea por sus habitaciones sin espacio, esquivando las cosas que teme no querer. El necio vive esperando que el cruel, el que se niega a que se declare la hora de su muerte, vuelva a la vida.

Las constantes vitales hace tiempo que se apagaron.

"Leia in a box"

26 Nov 2014

Antes las despedidas cobardes eran por carta, ahora se usa el móvil.

Supongo que lo valiente es despedirse, dar media vuelta y caminar. O quedarse, clavar los pies en el suelo y aguantar los golpes, que serán muchos y muy dolorosos.
Lo valiente sería callar. O decirlo todo. Ser fuerte, o admitir que no puedes serlo. Creer o saber que no hay nada en lo que creas. A veces, lo valiente es hacer lo más cobarde y otras, lo valiente es no hacer nada.
No soy valiente. Hago nada cuando no toca y huyo cuando debo permanecer, y además permanezco cuando lo valiente sería huir.
De serlo habría huido. No habría mirado atrás, no habría nada tras la línea de mis hombros. O me mantendría firme hasta perder el conocimiento, demasiada sangre perdida.
Puede que lo mío sean los viajes, aunque aún no me haya levantado del sofá. Puede que en cualquier momento, me levante y me marche para no volver a algún lugar de nombre impronunciable en el que no pueda encontrarme nadie.
Tal vez deba irme y alejarme de la brea. Nadie se despide nunca de una gran mancha negra. Aunque tampoco nadie es capaz de salir de ella.

11 Nov 2014

Sobre tiempos mal gestionados y lunares bien contados



Hablemos de tiempo perdido. De horas, días, meses, minuteros y segunderos. Expliquémonos lo que ya sabemos, que el tiempo pasa y que nada cambia, pero que a cada instante existe un nuevo riesgo de que todo se transforme. Decidamos que entendemos que nada es inmóvil para siempre.
Hablemos de los riesgos de desperdiciarlo. De las infinitas posibilidades de que todo se desvanezca en cada segundo que pasa sin haber sido el último que se malgasta. Aceptemos que pueda desvanecerse con el más suave chasquido de un par de dedos que no quieren hacer ruido.
Hablemos de los previsibles resultados, esos que nos obligarán a ponernos una máscara de sorpresa. Máscaras venecianas, máscaras de dinosaurio y antifaces de superhéroe.
Hablemos de números; de la contabilidad de los lunares, los ya inventariados que siguen necesitando un recuento para confirmar que ninguno fue olvidado por este viejo auditor. Hablemos de blusas con corazones y botones por desabrochar. Hablemos de cuellos en los que faltan labios que rellenen los huecos.
Busquemos esos segundos, minutos, horas, semanas y meses. Rastreémoslos hasta su origen y averigüemos que fue de ellos. Descubramos, juntos, si han ido a parar a algún Banco del Tiempo en el que puede que algún banquero, sin duda más listo que nosotros, los haya gestionado para ti y para mí. Nuestro plan de pensiones para cuando el inmovilismo se acabe.




21 Oct 2014

No puedes besar a quien quieras

No puedes besar a quien quieras, eso es cierto. Sandrine Revel y Marzena Sowa lo saben.
Sin embargo, lo sitúan en un mundo de control y autoridad en el que el beso es lo de menos. Intentar besar carece de importancia en su mundo. Lo que alcanza relevancia es saber de dónde han sacado esas peligrosas ideas surgidas de la iniciativa. Lo peligroso es la iniciativa, pensar está mal.
Yo sé que no puedes besar a quien quieras, pero a mí nadie me intuye peligroso. Yo no vivo en ese mundo autoritario con el que Sandrine y Marzena trabajaron para crear esta maravillosa historia. Yo vivo en el mundo de mis propios miedos.
Juego a insultarme a mí mismo sabiendo que no puedes besar a quien quieras, porque a quien quieres besar reaccionaría como la niña. Te grita y pone cara de asco, aunque lo haga solo por dentro. Aunque sepas que entre adultos no es así, o al menos no siempre, al menos, no con ella.
Me miraría, eso sí, atónita. No sabría hablar, ni rechazarme, ni pensaría en buscar otro beso. Querría marcharse, aunque no lo haría. Tendría que abrirle yo esa puerta e invitar a cruzarla. Puede que entonces lo hiciera. Probablemente intentara comunicarse, pero no conmigo.
El rechazo hiere. Las palabras amables no calman y el dolor de no poder besar a quien quieres no cicatriza nunca.
Acabas amando heridas sobre personas porque sabes que amar personas es…
Así me muevo entre las páginas de esta historia. Así bailo, entre ojos rojos y empañados entre las viñetas de Marzena. Pensando en que no puedo besar a quien quiera.

18 Oct 2014

Cuando cuentas con finales

No quiero verte más. Ni oírte, ni olerte… No quiero saber de ti, ni de mí cuando estoy contigo.
Se acabaron mis anhelos por esas necesidades absurdas. Basta de necesitar a alguien que no me necesita tanto como yo.
Un final para las felicidades a medias, las realidades fingidas. Ficciones consentidas. 
No puedo sentirte más, ni en mi pecho, ni en mi garganta. No más tú en mis ojos inyectados en sangre, en mi frente sudorosa, en mi cerebro ardiendo.
Se acabó. Me escondo, me encojo, me hundo en el fondo de mi mar imaginario y me ahogo a mí mismo con un viejo pañuelo de seda, uno azul, con lunares blancos. Un viejo trapo que vende elegancia de otra época.
No quiero más. No más tú. No más yo siendo yo a tu lado. No más querer lo que tú no. No. No más.


23 Sep 2014

Conclusiones a las conclusiones.

Mis conclusiones a un gran día demuestran que soy incapaz de disfrutarlo. Todo lo bueno me plantea tantas preguntas como lo malo. Pienso, medito, me enfado, me desilusiono y me hundo.
Paso de la satisfacción a la euforia y de esta a la reducción de mí mismo, a absorberme en mi propia tristeza. Temiendo, llegado a este estado, haber mutado, haber cambiado mi color, mi forma, mi modo de afectar.
Pienso en el XXX (30, no triple X) y el silencio es una quemadura recién hecha, doliente y masiva. En un corte, al menos, el dolor se traza a lo largo del recorrido donde la carne se ha abierto, pero la herida causada por el fuego... con esas duele en todas partes y tan intensamente que no deja pensar, solo la sientes, abultando expansiva en una parte inconcreta y sin límites definidos.
Ese dolor sin fronteras que es sentir tu presencia sustituible, como si de cualquier pieza de cualquier engranaje salido de una cadena de montaje se tratase. No sobras, pero tu imprescindibilidad se reduce a ser una pieza de serie, surgida de un molde o de un proceso de fabricación mecánico y repetitivo. Cualquiera podría ocupar tu espacio y nadie notaría la diferencia.
No hay nada peor que sentirse solo en un abrazo.