Me encuentro en proceso de transición, aunque como decía Papá Claremont, todo cambia para que todo siga igual, aunque eso sería rascar en la superficie sin detenerse a observar con detenimiento.
El cambio total de círculo, para retomar vínculos perdidos ha influido de manera muy positiva. He cambiado una incómoda sensación de desconfianza constante y el sentimiento de distanciamiento por una situación en la que, pase lo que pase, no estoy fuera de lugar y estoy involucrado. He vuelto al lugar de donde nunca debería haberme ido aunque en su momento estuviera totalmente justificada esa marcha.
He recuperado lo que para mi es importante y me he dado cuenta de que no tiene sentido buscarlo donde no lo podría encontrar nunca.
Al cambio, todo hay que decirlo, ayudó el descubrir que fui vendido al mejor postor y que, desgraciadamente, ni siquiera fue por una oferta en firme, sino por la idea de que pudiera ser que a lo mejor, si se dieran las circunstancias adecuadas, el cambio sería para mejor. En otras palabras, se me intentó cambiar por algo ficticio e ilusorio y quien lo intentó, ni tan siquiera fue capaz de encubrir su propia incompetencia.
He tragado mucho fango durante demasiado tiempo de forma ingenuamente voluntaria solo para descubrir que ha merecido la pena. Por mucho que haya tragado ha resultado que ahora tengo cerca aquello por lo que se intentó canjearme. Aunque parezca mentira, la mediocridad ajena ha contribuido a mi evolución y crecimiento.
Así que, se puede decir que he dado un paso atrás, que los cambios son para volver a lo que ya había conocido, pero realmente, renunciar a lo malo por conocer y regresar a lo bueno conocido (es irónico que resulte justo al contrario que el popular refrán), ma ha enseñado que, como decía Tim Curry: Don't judge a book by its cover.
Por lo tanto, me queda demasiado por descubrir de lo que realmente merece la pena conocer y me alegro de haberme dado cuenta a tiempo de que lo que nocivo para alguien, es mejor mantenerlo alejado.
Hay cosas por las que merece la pena pasar y más cuando al final de ese mal trago hay algo esperándote que realmente te hace feliz.
Friday, 27 November 2009
Wednesday, 25 November 2009
Friday, 20 November 2009
Resistance!
"La resistencia es fútil", ya lo decían los Borg y no se equivocaban. Estaríamos condenadamente equivocados si creyéramos lo contrario, no seríamos más que necios.
Sin embargo esa resistencia es lo único que tenemos.
¿Porqué combatimos?
Porque a pesar de sabernos luchadores por una causa perdida y sin esperanza, creemos.
Creemos en la causa que nos hizo desear combatir, creemos en aquello por lo que luchamos, nuestras motivaciones e ideales nos obligan a ello aunque sea segura nuestra derrota.
Nos negamos a aceptar la sumisión, a no presentar batalla.
El enemigo es más poderoso y no no hay duda de que venció antes incluso de comenzar.
Siempre supimos que estaba ahí, pero nunca imaginamos que tuviéramos que hacerle frente. Nunca creímos que usurpara nuestro lugar, que viniera a robarnos aquello que nunca nos perteneció pero a lo que siempre aspiramos. Un derecho universal al que nadie nunca ha renunciado y por lo que todos están dispuestos a luchar. Sin embargo, el ser conscientes de que él día en que tendríamos que reivindicar nuestro derecho, no significa que no mantuviéramos la esperanza de que ese día no llegara nunca.
Hemos sido derrotados por los fantasmas de nuestra mente en infinidad de ocasiones. Pero aunque siempre hemos tenido sobradas razones para perder la esperanza, nunca nos hemos dado por vencidos, hemos hecho acopio de valor y hemos sacado fe de donde no la había, para seguir luchando.
Hemos estado demasiadas veces al borde de la derrota definitiva ante el enemigo, más poderoso, mejor posicionado y con una infalible red de apoyos a la que nosotros nunca pudimos aspirar. Los colaboracionistas, aquellos que siempre apoyaron al enemigo desde que apareció. En ocasiones venían con el, pero también podía ser cualquiera, que te traicionaba ante las promesas vacías de aquel que siempre se supo vencedor. Siempre dispuestos a delatarte, siempre dispuestos a librar la batalla de aquel ante quien se sometían por sus favores.
Ese se convirtió en nuestro enemigo y, durante un tiempo, olvidamos quien era el verdadero enemigo ahora ya en la sombra, quien seguía controlándolo todo y usurpándo a lo que por derecho todo hombre y mujer debería poder aspirar y, porqué no, alcanzar. Finalmente había encontrado a alguien que permitíera el hecho de no tener que pelear por si mismo. Otros libraban sus batallas.
Nuestro anonimato se vio en entredicho, puesto que los colaboracionistas si sabían quienes éramos y nuestra mayor ventaja, se convirtió en nuestra mayor debilidad.
Sin darnos cuenta, cedimos el control de la situación, pasamos de atacar a no ser capaces de defendernos. Demasiados flancos abiertos para poder controlarlos todos.
Ahora solo nos queda la retirada, huir hasta recuperar nuestras fuerzas, hasta ser capaces de volver a hacer frente a ese enemigo que nos sigue robando aquello a lo que tenemos derecho.
Pero ya no hay enemigo, solo colaboracionistas, porque aquel contra quien nos alzamos, hace tiempo que no necesita preocuparse por nosotros, ya no presentamos una amenaza, quien sabe si alguna vez lo fuimos.
Así estamos a día de hoy. Solo somos una sombra de lo que en su día fuimos. Estamos muertos, estamos acabados.
No se si volveremos a tener la fuerza suficiente para un nuevo contraataque o si, por el contrario, tendremos que buscar ese derecho nuestro en algún otro lugar. Lo que sí sé es que lo hemos dado todo por un motivo noble y honesto y solo me queda alzar la voz y gritar:
RESISTANCE!!!
Sin embargo esa resistencia es lo único que tenemos.
¿Porqué combatimos?
Porque a pesar de sabernos luchadores por una causa perdida y sin esperanza, creemos.
Creemos en la causa que nos hizo desear combatir, creemos en aquello por lo que luchamos, nuestras motivaciones e ideales nos obligan a ello aunque sea segura nuestra derrota.
Nos negamos a aceptar la sumisión, a no presentar batalla.
El enemigo es más poderoso y no no hay duda de que venció antes incluso de comenzar.
Siempre supimos que estaba ahí, pero nunca imaginamos que tuviéramos que hacerle frente. Nunca creímos que usurpara nuestro lugar, que viniera a robarnos aquello que nunca nos perteneció pero a lo que siempre aspiramos. Un derecho universal al que nadie nunca ha renunciado y por lo que todos están dispuestos a luchar. Sin embargo, el ser conscientes de que él día en que tendríamos que reivindicar nuestro derecho, no significa que no mantuviéramos la esperanza de que ese día no llegara nunca.
Hemos sido derrotados por los fantasmas de nuestra mente en infinidad de ocasiones. Pero aunque siempre hemos tenido sobradas razones para perder la esperanza, nunca nos hemos dado por vencidos, hemos hecho acopio de valor y hemos sacado fe de donde no la había, para seguir luchando.
Hemos estado demasiadas veces al borde de la derrota definitiva ante el enemigo, más poderoso, mejor posicionado y con una infalible red de apoyos a la que nosotros nunca pudimos aspirar. Los colaboracionistas, aquellos que siempre apoyaron al enemigo desde que apareció. En ocasiones venían con el, pero también podía ser cualquiera, que te traicionaba ante las promesas vacías de aquel que siempre se supo vencedor. Siempre dispuestos a delatarte, siempre dispuestos a librar la batalla de aquel ante quien se sometían por sus favores.
Ese se convirtió en nuestro enemigo y, durante un tiempo, olvidamos quien era el verdadero enemigo ahora ya en la sombra, quien seguía controlándolo todo y usurpándo a lo que por derecho todo hombre y mujer debería poder aspirar y, porqué no, alcanzar. Finalmente había encontrado a alguien que permitíera el hecho de no tener que pelear por si mismo. Otros libraban sus batallas.
Nuestro anonimato se vio en entredicho, puesto que los colaboracionistas si sabían quienes éramos y nuestra mayor ventaja, se convirtió en nuestra mayor debilidad.
Sin darnos cuenta, cedimos el control de la situación, pasamos de atacar a no ser capaces de defendernos. Demasiados flancos abiertos para poder controlarlos todos.
Ahora solo nos queda la retirada, huir hasta recuperar nuestras fuerzas, hasta ser capaces de volver a hacer frente a ese enemigo que nos sigue robando aquello a lo que tenemos derecho.
Pero ya no hay enemigo, solo colaboracionistas, porque aquel contra quien nos alzamos, hace tiempo que no necesita preocuparse por nosotros, ya no presentamos una amenaza, quien sabe si alguna vez lo fuimos.
Así estamos a día de hoy. Solo somos una sombra de lo que en su día fuimos. Estamos muertos, estamos acabados.
No se si volveremos a tener la fuerza suficiente para un nuevo contraataque o si, por el contrario, tendremos que buscar ese derecho nuestro en algún otro lugar. Lo que sí sé es que lo hemos dado todo por un motivo noble y honesto y solo me queda alzar la voz y gritar:
RESISTANCE!!!
Wednesday, 18 November 2009
B.M.
- Ha habido muchas mujeres, pero todas tenían el mismo problema.
- ¿Si?¿Cual?
- Que no eran tu, cariño.
- ¿Si?¿Cual?
- Que no eran tu, cariño.
Tuesday, 17 November 2009
Encontrar títulos es un verdadero asco
Nunca antes había tenido la impresión de que algo pudiera convertirse en una constante en mi vida. Algo a lo que no puedo ni quiero rechazar.
Eso es porque, incluso en mis momentos más egoístas, siempre he sabido aquello de que nada dura eternamente. Los objetos se compran se disfrutan y desaparecen. Unas veces se rompen y otras te cansas de ellos regalándoselo a alguien a quien en un momento dado pudiera hacerle más ilusión.
Cuando era más joven si tenía esa obsesión porque las cosas duraran eternamente, por conservarlas para siempre. Mis juguetes, mis cómics, mi novia...
Era tan ingenuo que pensaba que mi primera novia debía ser la definitiva, creía en lo los cuentos de hadas me mostraron en mi infancia. Era un chaval con mucha imaginación, mucha ilusión y con muchas ganas de creer en magia y fantasía. No era un niño infeliz, pero buscaba en la fantasía lo que no existía en mi vida, esperanza. Me hizo creer que todo era más fácil, más sencillo y simple. Si quieres algo, lo tienes. Si deseas algo, lo tienes.
El problema de una infancia feliz es que acabas creyendo que todo es fácil de conseguir ya que has aprendido a tener todo lo que quieres cuando lo quieres y a la vez, esa resulta ser la otra cara de la moneda, cuando tienes una infancia difícil, crees que no puedes conseguir lo que desees solo con desearlo, tiendes a pensar que hay que sudar sangre para conseguirlo y cuando lo consigues una vez es imposible que vuelva a suceder y te aferras a ello con todo para que dure eternamente.
Si algo te hizo feliz una vez, tiendes a agarrarte a ello con todas tus fuerzas aún cuando perdió todas esas sensaciones de alegría y felicidad, aferrándote a un recuerdo, una sombra de lo que fue, no queriendo darte cuenta de que el motivo por el que lo mantenías cerca, lo que provocaba en ti murió hace demasiado tiempo y es imposible que vuelva.
Desarraigarse de algo así no es fácil, hay quien no lo consigue nunca, hay quien se ancla y muere aferrada al recuerdo de lo que una vez fue. Hay quien como el capitán, se hunde con su barco, creyendo que nunca volverá a tener una oportunidad. Luchar contra quien se niega a verlo, contra quien rechaza y no acepta, es imposible. Da igual lo que digas, lo que hagas o lo mucho que ames, nada importa. Si algo he aprendido es que hay que desear salir del pozo para poder ser ayudado.
Con el tiempo me he dado cuenta de que el mundo no se acaba ahí, de que hay vida más allá de la infancia, hay vida más allá de la adolescencia y habrá vida más allá de la juventud y también me he dado cuenta de que la felicidad solo está en manos de aquel que de verdad quiere tenerla.
También me he dado cuenta de que no existe el "para siempre", no hay nada que 100 años dure como dicen los más ancianos del lugar, todo cambia, nada es constante, todo evoluciona y en tus manos está el hacer que esa evolución, que ese cambio, no se transforme en algo que te haga sentir que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor.
Es algo que solo se comprende cuando se pierde un ser querido. Cuando alguien cercano a ti muere, debes aprender a vivir tu vida sin esa persona, no puedes volver al pasado, no puedes recuperar lo que tenías, solo puedes recordarlo y añorarlo pero no puedes obcecarte en recuperarlo porque sabes que es imposible. Recuperar el pasado es imposible.
Hay que seguir viviendo, no puedes pararte a añorar lo que ya ha ocurrido demasiado tiempo y obsesionarte con el deseo de que todo vuelva a ser como antes. No sabes lo que te depara el futuro, pero es lo único que tienes y en tu mano está tener algún control sobre el.
Sé lo que quiero en mi presente y en mi futuro y que quiero verlo crecer y tomar la forma que debe tener y también verlo evolucionar y adaptarse. No sé como será, pero estoy dispuesto a aceptarlo sin importar la forma que adopte. No puedo renunciar a ello, no quiero hacerlo y no voy a hacerlo. Sé lo que tengo y que es pequeño, que ahora mismo no puede ser distinto a lo que es, pero con la edad he aprendido a tratar de no forzar las cosas y a creer en la evolución natural, hay cosas que requieren de toda una vida de constante evolución.
¿Hacia donde va esa evolución?
Ni idea, pero hacia donde quiero que vaya si lo tengo claro y no voy a quedarme de brazos cruzados aún cuando eso signifique tener que quedarme esperando de brazos cruzado (And this is IRONY!!)
Eso es porque, incluso en mis momentos más egoístas, siempre he sabido aquello de que nada dura eternamente. Los objetos se compran se disfrutan y desaparecen. Unas veces se rompen y otras te cansas de ellos regalándoselo a alguien a quien en un momento dado pudiera hacerle más ilusión.
Cuando era más joven si tenía esa obsesión porque las cosas duraran eternamente, por conservarlas para siempre. Mis juguetes, mis cómics, mi novia...
Era tan ingenuo que pensaba que mi primera novia debía ser la definitiva, creía en lo los cuentos de hadas me mostraron en mi infancia. Era un chaval con mucha imaginación, mucha ilusión y con muchas ganas de creer en magia y fantasía. No era un niño infeliz, pero buscaba en la fantasía lo que no existía en mi vida, esperanza. Me hizo creer que todo era más fácil, más sencillo y simple. Si quieres algo, lo tienes. Si deseas algo, lo tienes.
El problema de una infancia feliz es que acabas creyendo que todo es fácil de conseguir ya que has aprendido a tener todo lo que quieres cuando lo quieres y a la vez, esa resulta ser la otra cara de la moneda, cuando tienes una infancia difícil, crees que no puedes conseguir lo que desees solo con desearlo, tiendes a pensar que hay que sudar sangre para conseguirlo y cuando lo consigues una vez es imposible que vuelva a suceder y te aferras a ello con todo para que dure eternamente.
Si algo te hizo feliz una vez, tiendes a agarrarte a ello con todas tus fuerzas aún cuando perdió todas esas sensaciones de alegría y felicidad, aferrándote a un recuerdo, una sombra de lo que fue, no queriendo darte cuenta de que el motivo por el que lo mantenías cerca, lo que provocaba en ti murió hace demasiado tiempo y es imposible que vuelva.
Desarraigarse de algo así no es fácil, hay quien no lo consigue nunca, hay quien se ancla y muere aferrada al recuerdo de lo que una vez fue. Hay quien como el capitán, se hunde con su barco, creyendo que nunca volverá a tener una oportunidad. Luchar contra quien se niega a verlo, contra quien rechaza y no acepta, es imposible. Da igual lo que digas, lo que hagas o lo mucho que ames, nada importa. Si algo he aprendido es que hay que desear salir del pozo para poder ser ayudado.
Con el tiempo me he dado cuenta de que el mundo no se acaba ahí, de que hay vida más allá de la infancia, hay vida más allá de la adolescencia y habrá vida más allá de la juventud y también me he dado cuenta de que la felicidad solo está en manos de aquel que de verdad quiere tenerla.
También me he dado cuenta de que no existe el "para siempre", no hay nada que 100 años dure como dicen los más ancianos del lugar, todo cambia, nada es constante, todo evoluciona y en tus manos está el hacer que esa evolución, que ese cambio, no se transforme en algo que te haga sentir que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor.
Es algo que solo se comprende cuando se pierde un ser querido. Cuando alguien cercano a ti muere, debes aprender a vivir tu vida sin esa persona, no puedes volver al pasado, no puedes recuperar lo que tenías, solo puedes recordarlo y añorarlo pero no puedes obcecarte en recuperarlo porque sabes que es imposible. Recuperar el pasado es imposible.
Hay que seguir viviendo, no puedes pararte a añorar lo que ya ha ocurrido demasiado tiempo y obsesionarte con el deseo de que todo vuelva a ser como antes. No sabes lo que te depara el futuro, pero es lo único que tienes y en tu mano está tener algún control sobre el.
Sé lo que quiero en mi presente y en mi futuro y que quiero verlo crecer y tomar la forma que debe tener y también verlo evolucionar y adaptarse. No sé como será, pero estoy dispuesto a aceptarlo sin importar la forma que adopte. No puedo renunciar a ello, no quiero hacerlo y no voy a hacerlo. Sé lo que tengo y que es pequeño, que ahora mismo no puede ser distinto a lo que es, pero con la edad he aprendido a tratar de no forzar las cosas y a creer en la evolución natural, hay cosas que requieren de toda una vida de constante evolución.
¿Hacia donde va esa evolución?
Ni idea, pero hacia donde quiero que vaya si lo tengo claro y no voy a quedarme de brazos cruzados aún cuando eso signifique tener que quedarme esperando de brazos cruzado (And this is IRONY!!)
Subscribe to:
Posts (Atom)